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lunes, 29 de febrero de 2016

Una historia diferente...


Este retrato de John Singer Sargent me cautivó, en parte inspirándome para este escrito, ver realmente cómo vivían y cuán distintas son las cosas ahora... o no...

Tengo una historia que no quiero escribir, y sin embargo no me abandona. La de una mujer que quiere ser la esposa de un rico. Ese es su objetivo en la vida. ¿Porqué trabajar? Es guapa, y lista, puede cazar un marido y disfrutar de la vida como se lleva haciendo desde hace siglos. Cree que la liberación de la mujer es una trampa y el feminismo, la pataleta de unas cuantas. Pero de alguna manera, se despierta un día en el siglo XIX, confundida con alguien de la alta sociedad del periodo británico de la regencia. Una vuelta al pasado de las novelas de Jane Austen. Isabel, que así se llama la protagonista de la historia, sufrirá una profunda transformación, porque a medida que vaya viendo que consigue todo lo que pensaba que quería, irá aprendiendo qué es lo realmente importante en la vida. ¿El dinero? ¿El estatus? ¿El reconocimiento ajeno? ¿La reputación?  ¿La popularidad? ¿Codearse con la alta sociedad? Eso creía. Hasta que lo tuvo. ¿Y qué es lo que no quería? Fácil: dejarse arrastrar por la pasión, enamorarse, ponerse realmente en manos de otra persona, perder el control.


De momento la llamo Espejito, espejito mágico, y aquí dejo unas líneas...

domingo, 28 de febrero de 2016

Estirpe, el nacimiento de Eva


13 de junio de 1975
Empieza el verano, de vuelta a la casa donde reina el frío
Eva atravesó las puertas de salida del aeropuerto de Barajas empujando un carrito lleno de maletas. Bebió agua de su botella mientras miraba por entre la multitud. Enseguida divisó a Teo, que hizo un ligero ademán con la cabeza a modo de saludo y empezó a acercarse a ella. Ni siquiera se preguntó por qué su madre no había ido a recogerla; nunca lo había hecho. Teo se ocupaba de su transporte y de su seguridad. Aunque siempre era muy parco en sus bienvenidas, había algo en él que reconfortaba a Eva, quizá porque era un hombre enorme que, aunque siempre serio, no conseguía quitarse un aura de bonachón. La contradicción entre su cuerpo de gigante y su cara gentil siempre hacía sonreír a la muchacha.